jueves, 26 de julio de 2007

Yo

El poder que solamente algunas personas tienen para cambiar los planes de uno resulta sorpresivo.
Yo pensé finalizar con un par de cosas, terminar con ciertas cuestiones en mi vida, ser sincera y madura, pero no pude.
La torpeza que penetró en mi actuar, el sin razón de mis acciones, el cuestionamiento que generaban mis pensamientos, la verguenza que experimenté a la hora de hablar, el sentimiento que soy capaz de percibir al imaginar, me carcomen.
Todo comenzó no sé cuándo ni sé por qué, nunca supe cómo ni tampoco dónde. Sólo sé que comenzó y que quizás nunca termine.
No necesito un consentimiento para enamorarme, para sentir ansiedad, emoción y tales cuestiones no concretas que se convierten en vivencias cuando anidan en mi ser.
No necesito explicaciones que expresen lo que sentí cuando desperté, cuando dejé de verte o cuando comenzé a hacerlo, cuando te besé o cuando ya no pude hacerlo más.
Ya no me interesan muchas cosas, cosas que quizás deberían interesarme. No me interesan y se terminó.
Las cosas no están predeterminadas, sólo suceden, sólo ocurren y no se pueden evitar. Los besos que realmente deseamos no se pueden esquivar, no se pueden ignorar.
Dejé de escribir y ahora comenzé nuevamente, más segura que nunca, más feliz que nunca, más comprometida conmigo misma que nunca.
Soy esto, te lo presento. No estás obligado a aceptarlo.